Beneficios del porteo

LOS BENEFICIOS DEL PORTEO ERGONÓMICO

Un porteo vertical en una posición correcta y con un portabebés ergonómico favorece el crecimiento físico, emocional e intelectual de los bebés

Cada día más pediatras y fisioterapeutas recomiendan el uso de portabebés erogonómicos, y es que a lo largo de los últimos años se ha demostrado que el uso excesivo del cochecito puede resultar contraproducente para el desarrollo del bebé, ya que su cuerpo, todavía poco desarrollado, no está preparado para estar tantas horas recibiendo una presión constante en la espalda, en las cervicales y en la cabeza. Muchos paseos prolongados y ratos excesivamente largos estirados en una misma posición pueden producir un agotamiento emocional y físico en el pequeño poco adecuado en esta etapa tan temprana de su vida.

Con un porteo vertical adecuado, cara a cara, nunca llevando el pequeño mirando hacia fuera, y utilizando siempre un portabebés ergonómico y de calidad, este riesgo desaparece ya que el peso queda muy bien repartido por todo el cuerpo del pequeño y la proximidad con la madre hace que se sienta más acogido y por tanto emocionalmente más confortable.

BENEFICIOS DEL PORTEO

Nuestra columna vertebral no es totalmente recta aunque esto parezca cuando la observamos desde el frente o desde detrás. Cuando observamos una persona de lado podemos contar hasta cuatro ligeras curvaturas en su columna que forman una “s” alargada y desproporcionada. Estas curvaturas son las que nos permiten agacharnos, flexionarnos, balancearnos y sobre todo nos ayudan a mantener el equilibrio. La espalda es una de las partes del cuerpo que más sufre el estrés diario ya que la columna siempre absorbe y amortigua el peso de nuestro cuerpo mientras realizamos todas nuestras actividades; correr, caminar, saltar … De hecho la espalda humana es de una complejidad poco vista en la naturaleza ya que es la que nos permite ser seres bípedos y ésta aún está en plena evolución… Todavía no ha llegado a su máximo desarrollo y nosotros la vivimos como una parte sensible de nuestro cuerpo que se contractura con facilidad cuando realizamos movimientos poco adecuados o incluso cuando emocionalmente estamos estresados.

Al nacer la columna vertebral todavía no tiene estas curvaturas que nos permiten disfrutar de todas estas posibilidades de movimiento. La espalda necesita moldearse, formarse, y poco a poco adquirir estas curvaturas y esto sólo lo puede hacer a medida que el cuerpo supera y se adapta a la gravedad. Los recién nacidos están en un estado de flexión, acurrucados, y su columna dibuja una C alargada. Durante unas primeras semanas el bebé no tiene fuerza para mantener su cabeza erguida, pero gradualmente y a medida que los músculos del cuello vayan trabajando el bebé consiguirá levantar la cabeza y se dibujará la primera curva, la más pequeña de todas, la curva cervical. Paulatinamente y a medida que el bebé comienza a gatear su columna se irá modelando y cogerá la forma adecuada, hasta que alrededor de su primer año de vida conseguirá mantenerse de pie y ganar el equilibrio que necesitará para dar los primeros pasos.BENEFICIOS-PORTABEBÉS

Según los Dra. Kirkilionis y el Dr. Bonnet dejar los bebés buena parte del día estirados (en el cochecito, en la cama, etc) puede afectar negativamente en el desarrollo de articulaciones de la cadera del bebé, va en contra de la C-curva de su columna y la fuerza de la gravedad intenta convertirla en una línea recta, que no es una posición fisiológica sana, e impidiendo que los pequeños sigan su desarrollo correcto y que la columna tarde más en alcanzar su posición idónea. Según estos dos doctores, los bebés ya pasan las horas de descanso nocturnas y siestas estirados y que para favorecer un correcto desarrollo de la tonacidad y del esqueleto es necesario que los niños se enfrenten a menudo con la gravedad. Esto tampoco significa que incitamos nuestros pequeños a estar en posiciones que no pueden llegar por ellos mismos. Según Emmi Pikler, mantener a los niños sentados por sí solos cuando aún no están preparados para hacerlo, o ayudarles a dar sus primeros pasos cuando todavía no están a punto produce resultados contraproducentes a los deseados. Cuando la columna vertebral no está formada colocar los niños sentados o de pie puede provocar una mal formación de las 4 curvaturas ya que la columna no está preparada para resistir el peso del propio niño y por lo tanto podemos producir daños y retrasos en su desarrollo natural.

La Academia Americana de Pediatría afirma que “con la inmovilización prolongada de un bebé en un colchón firme o una cama plana (como podría ser un cochecito de paseo), la constante influencia de la gravedad allana la superficie del cuerpo contra el colchón y puede producir trastornos posicionales, disminución del tono muscular e incluso plagiocefalia, una deformación, que se caracteriza por un aplanamiento de los huesos posteriores de la cabeza, que puede ser corregida, pero con métodos muy agresivos para el bebé y económicamente caros.

Así pues es necesario que los pequeños vayan cambiando de posición cuando no los podemos tener en brazos. No es recomendable mantenerlos siempre en una misma silla, cochecito o cama. Esto no quiere decir que salir a pasear con un cochecito sea nocivo para el niño, ni mucho menos! Pero si a lo largo de los primeros tres o cuatro meses de vida contamos los ratos que los pequeños pueden pasar estirados en diferentes aparatos, como el cochecito, la hamaca, la sillita del coche o la cama, las horas comienzan a sumar y mucho. Según un estudio realizado por el doctor Heller, los niños occidentales son porteados unas 2,5 horas de media al día y si asumimos que se hace con un sistema de portabebés donde el bebé resta horizontal podríamos decir que un bebé de entre tres semanas y tres meses pasa más de 14 horas al día estirado. Si contamos que a menudo mientras las familias occidentales cocinan, barren, limpian la casa, etc. los pequeños también suelen permanecer en este tipo de aparatos las horas en que el pequeño pasa tumbado en una misma posición son excesivas y consecuentemente podemos empezar a hablar de los peligros mencionados. Parece que la civilización occidental a lo largo de los último siglo, y empujada por el ritmo frenético de nuestras vidas, se ha alejado de las necesidades esenciales del niño …

Com disminuir los riesgos fisiológicos al portear un bebé

Cuando observamos las imágenes de una ecografía vemos claramente que la columna del feto dibuja una C. Es por eso que justo después del nacimiento el niño tiene tendencia a dormir en posición “ranita” y cuando la madre o el padre le arropa con los sus brazos el pequeño o la pequeña suele flexionar las piernas retomando a la posición fetal, que es su posición más natural.porteo

Todos los sistemas de porteo modernos y ergonómicos lo que hacen es imitar el modelo de los brazos de la madre, el lugar más confortable para los pequeños. Sea cual sea el portabebés, (fular, bandolera o mochila) lo que se pretende es que el niño pueda acurrucarse en una posición que a él le resulta natural y cómodo, sin forzar la espalda.

Algunos padres podrían observar que la mayoría de sillitas para el coche y algunos cochecitos permiten, aproximadamente, mantener esta posición también por los niños. El gran problema de estas sillitas es que son rígidas e inhiben los movimientos naturales del niño, movimientos que el cerebro impulsa a realizar para ir ganando tonacidad en los diferentes músculos y por tanto los privaríamos de esta necesidad vital. Los portabebés ergonómicos lo que permiten es ir cambiando de posición a nuestro pequeñín e incluso se pueden ir adaptando a sus necesidades de movimiento.

Por otro lado encontramos bastantes pediatras que todavía son reticentes al uso de portabebés, y es que si bien hace ya varios años que han empezado a correr por el mercado, algunos de los modelos que se han venido durante la primera década del siglo XXI y que todavía hoy en día se pueden encontrar, son portabebés que no son ergonómicos. Hablamos de los sistemas de porteo donde el niño en vez de mirar hacia el progenitor, mira hacia el exterior. Estos portabebés a simple vista ya se ve que son contraproducentes para los niños ya que su columna en forma de C convexa col·lissiona de lleno con la C (más o menos) cóncava de las barrigas de los padres provocando que el niño reciba una tensión muy fuerte a la espalda y que su columna pueda sufrir graves malformaciones. Otros sistemas de porteo han sido también poco adecuados para no sujetar a los bebés de forma adecuada, casi cogiéndolos sólo por la zona de los genitales y produciendo daños en la zona de la pelvis.

Un sistema de porteo correcto es el que sujeta las piernas, desde detrás de las rodillas, hasta la nuca permitiendo al pequeño poder tener la pelvis abierta y las piernas flexionadas. Las piernas y los brazos (a diferencia de las sillitas del coche o los cochecitos) disfrutan de movimientos amplios y el niño también puede mover la cabeza con libertad pero con la seguridad de que no le caerá atrás.

Cuando un bebé descansa en los brazos de la madre instintivamente flexiona las piernas hasta colocar las rodillas a la altura de su cintura y abre las piernas entre 90 y 100º. Curiosamente esta es la misma posición que recomiendan los médicos a los pequeños con displasia. Los portabebés ergonómicos como las bandoleras y los fulares Kangur permiten que los bebés puedan adquirir con facilidad esta posición haciendo que su peso se reparta entre los muslos, la pelvis y la espalda de forma uniforme y así librarse todo el peso de la espalda, la nuca y la cabeza.

Motivos de salud

Según unos estudios de la Dra. María Blois y publicados en su libro “Babywearing” ha demostrado que algunos bebés prematuros han mejorado su respiración fuera de la incubadora simplemente por estar en el pecho de la madre en una posición vertical, en contacto piel con piel. Tras muchas observaciones ha podido demostrar que el simple contacto con la madre, con el pecho de la madre en concreto, algunos niños manifestaban mejoras en cuanto a la absorción de oxígeno. Este descubrimiento le llevó a investigar sobre los sistemas ancestrales de porteo que existían defendiendo la idea de que si el porteo y el contacto era bueno para un bebé prematuro también lo puede ser para el resto.

Otros estudios, como el de la Dra. Regine Schon, indican que permanecer incorporado evita a los más pequeños diferentes problemas de infección de oído y defiende que el hecho de desplazarse derecho junto con el padre o la madre permite al niño estimular el sistema vestibular que le permitirá mejorar su equilibrio y reducir el riesgo de sufrir vértigos.

Motivos emocionales

La Dra. Sharon Heller defiende el contacto constante entre los bebés y sus padres. Dice que los niños pequeños tienen la gran necesidad de sentirse seguros y esto significa permanecer en contacto con sus padres. Cuando los pequeños están en sus brazos  se sienten como en casa y desde esta posición más elevada y segura pueden prestar más atención a lo que les rodea. No están tan ofuscados por la sensación de inseguridad y pueden utilizar sus sentidos para ir aprendiendo cosas del mundo que los rodea.

A lo largo del siglo XX diferentes corrientes psicológicas difundieron la idea de que cuando el bebé llora y el adulto cede a sus reclamos el niño se está convirtiendo en su tirano, en el que manda. Otras corrientes pretendían crear seres independientes haciendo que los lazos emocionales de los padres no afectaran a los hijos “artificializando” esta relación y se intentó poner distancia entre unos y otros para conseguir seres más fuertes emocionalmente e independientes. Hoy en día todas estas teorías han sido desmontadas pero en el saber popular algunas ideas han quedado arraigadas y a menudo en conversaciones entre padres todavía salen reminiscencias de todo este marco teórico inhumano.

Lo cierto es que cuando un bebé llora es porque intenta manifestar alguna necesidad. Es su única herramienta de comunicación y cuando no es hambre o sueño puede que lo qué esté pidiendo es simplemente un contacto afectivo, la calidez de unos brazos, protección o amor.

Hoy en día, en pleno siglo XXI, las teorías epigenéticas ya han demostrado que este calor, que esta relación entre padres e hijos, donde el pequeño se siente atendido y seguro, es la base para crear su personalidad. Que las personas con un estado emocional más bueno son las que durante su infancia recibieron los cuidados que necesitaban, las que no se sintieron solas, las que se sintieron queridos. Y de este amor y de esta seguridad nace su autoestima y su autoconfianza. Ha habido alguien detrás que los ha amado, y ha habido alguien detrás que ha estado en contacto con ellos, y  que los ha acompañado mientras les ha repetido una y otra vez: “Tú eres válido”.

Conclusión

No es bueno para los pequeños permanecer tumbados todo el día, sino al contrario. Lo que necesitan es el contacto humano, como el aire que respiran, para sentirse seguros y queridos. Se ha demostrado que un uso excesivo de sillitas y cochecitos puede resultar estresante para el bebé y contraproducente para su desarrollo. Sin embargo, los padres no pueden llevar los bebés todo el día en brazos, posición en la que ellos se sienten más cómodos, seguros y que beneficia su correcto desarrollo. Cada madre y cada padre es libre de educar y criar como le diga su corazón. No obstante, cuando porteamos, cuando tenemos los pequeños encima, notamos que nuestro corazón está haciendo lo correcto, y lo notamos porque vemos como las necesidades de nuestros hijos se ven reconfortadas mientras que nosotros podemos seguir, más o menos, nuestra cotidianidad . Y sí… decimos más o menos, porque tener un bebé no es algo cotidiano. Tener un bebé es una excepcionalidad que pasa pocas veces en la vida, y ¿qué oportunidad más tendremos que pasar tanto tiempo con él? ¡Mejor disfrutarla de cerca!

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